No puede ser que muchas veces nos
tengamos que comer el garrón de tomar un ómnibus que en lugar de parecer un
transporte de pasajeros parece una camioneta de paseo turístico en el que
guarda y conductor son los guías de la excursión.
No puede ser que cuando están
apretados por llegar en hora al recorrido aprieten el acelerador a fondo,
comiéndose posos, dando frenadas que más de una vez provocaron la caída de un
pasajero y cuando no tienen apuro vayan a 20 por hora.
Estos conductores no están
respetando los tiempos de las personas que pagamos el boleto por subirnos a una
vergüenza de transporte que muchas veces parece que llevara ganado en lugar de
personas.

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